23 Ene 2021

Dios a descansar y el cocinero a trabajar

Acompañados a dar un vistazo a la situación de los trabajadores de la restaurantería en nuestro país.

Por: Venecia Escutia

La vida moderna es una constante de rutinas y pendientes que rigen nuestro día a día; el tiempo libre que nos queda entre la hora de entrada y la de salida, lo estiramos para planear los menús semanales, realizar las compras de la despensa, atender las labores domésticas. En este apretado esquema cabe un momento en la semana donde algunos podemos excusarnos de cocinar y darnos un antojo que tan bien merecido tenemos. Para muchos trabajadores una rutina de 6 días a la semana es agotadora, por esa razón las comidas del domingo llegan a ser las más concurridas. Desde las barbacoas banqueteras hasta el más fino brunch, estos negocios llenan sus mesas de familias que disfrutan alimentos que les dan un respiro de la rutina. Pero ¿qué sucede cuando el oasis de unos, significa lo opuesto para otros?

Sin el personal no hay local, pero, para muchos jefes de restaurantes generar ingresos es la prioridad. Por ello, ampliar los horarios de servicio y el número de días laborales es una práctica común, aunque esto signifique una sobrecarga de trabajo. Acorde con el artículo 56 de la Ley del Trabajo, las jornadas laborales no deberán rebasar las 8 horas diarias; de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE ,2019) en México se trabaja más de 48 horas a la semana, sobrepasando el máximo de horas establecidas por la ley.

Por desgracia, es común en el sector restaurantero horas extras donde el personal se ve obligado a trabajar durante más de 10 horas al día sin un pago compensatorio -como lo prevé la ley mexicana-. Pero, a raíz de la necesidad un trabajo y de la constante presión de que siempre hay alguien que puede ocupar tu lugar en poco tiempo; se ven en la situación de soportar tales condiciones de trabajo.  

A todos nos encanta poder cumplir nuestros antojos al momento, pero ¿te has puesto a pensar lo que eso conlleva? Para tener los platillos del desayuno y el salón listo, para comenzar el servicio es necesario llegar a altas horas de la madrugada.  Para finalizar el día, cerrar hasta que el último comensal se retire y así el staff pueda comenzar la limpieza que terminará hasta bien entrada la noche. Esto aplica diariamente los 365 días del año, incluyendo festividades y días feriados en la mayoría de los casos.

Con jornadas interminables y turnos inciertos las personas que trabajan en el sector gastronómico se ven en la necesidad de entregar todo a la atención al cliente, entre el tiempo de traslado y el trabajo. ¿A dónde se les va la vida? No hay que dejarnos llevar por el amor al arte gastronómico y aterrizar los pies para comenzar a hacer cambios en la forma en la que percibimos el servicio al cliente.

Y cuando se abre la conversación sobre la situación del ambiente de la restaurantería, surgen comentarios como “si no les gusta pueden dedicarse a otra cosa”, “ellos ya sabían que el oficio era difícil”, “si no les parece mi restaurante que ellos abran el suyo” Se ha establecido una dinámica donde parece que intentar mejorar las condiciones de trabajo es como intentar vaciar el mar. Pero siempre hay oportunidad de cambio.

 

Fuentes consultadas

INEGI, (2019), Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo.Mexico.INEGI. Recuperado de:https://www.inegi.org.mx/programas/enoe/15ymas/#Datos_abiertos

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