09 Mar 2020

La comida es para jugar

Encuentro del arte y la comida en el caso de la organización neoyorquina Umami: food & art festival.

Por Ana María Acevedo

“¡No juegues con la comida!”. A todos nos han regañado por jugar con ella; ya sabes, cuando arabas el puré de papa con el tenedor, o cuando paseabas a un desdichado brócoli por todo el plato, o mejor aún, cuando hacías de la cuchara una catapulta para arrojar proyectiles comestibles. En una realidad en la que el derecho a la alimentación, tal vez el derecho más básico, no es una garantía, menospreciar la comida se siente como una bofetada en plena cara. El detalle está en que jugar no siempre es sinónimo de desdeñar.

¿Y si jugamos con el concepto de comida?, ¿qué pasa cuando un juego resulta en arte?, ¿un alimento puede ser arte?

En 2008, surgió en Nueva York, la organización Umami: food & art festival, cuyo principal objetivo es exponer trabajos que, de alguna manera, relacionen la comida con el arte. En esa primera entrega, la artista Miwa Koizumi, hizo una instalación titulada NY Ice Cream Flavors, en la que presentó y dio a probar helados con sabor a los diferentes barrios étnicos de esta cosmopolita ciudad. La idea no era hacer helados de sabores agradables, sino sabores y olores que detonaran memorias vinculadas con cada uno de estos barrios. La artista dijo: “la comida tiene una forma directa tanto de superar diferencias culturales, como de subrayarlas, que es difícil de equiparar con cualquier otro medio”. (Raviv, S.F.:p.23)

Otro ejemplo, que también participó en Umami 2008, fue Orphic Memory Sausage de Mimi Oka y Doug Fitch. Se trató de un performance colaborativo en el que la audiencia trajo objetos que les evocaran alguna memoria; cabello, ropa, cartas, … Se molieron y embutieron en tripas de cerdo como si fuera la elaboración de una salchicha tradicional, solo que en esta ocasión se hicieron salchichas de memoria colectiva. 

Pareciera que, la comida, más allá de tener una función nutricional, tiene una naturaleza simbólica. Los alimentos, pueden, y deben, transmitir ideas, sentimientos. Tal vez, jugar con la comida, no resulte tan mala idea.

Para explorar más sobre la concepción de la comida en el arte, acércate a la opinión de Yael Raviv en su artículo “Eating My Words: Talking About Food in Performance”; también puedes visitar el Facebook y la página web de Umami: food & art festival.

Raviv, Yael, “Eating My Words: Talking About Food in Performance”, [web], (s/f), Rochester.edu, https://www.rochester.edu/in_visible_culture/Issue_14/pdf/yraviv.pdf>, (15.10.2018)

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