18 Feb 2020

Té oolong o cuando este arte comenzó a perfeccionarse.

Sobre otra variedad de té llamada oolong  

Por Zuleyma Cruz Rodríguez

 

Refiriéndonos nuevamente a nuestro artículo Datos básicos sobre el té y algunas razones por las que México debería consumir más de esta bebida, en esta ocasión hablaremos sobre el té oolong como previamente lo hicimos también con el pu erh.

De entre las cinco variedades que existen, la del oolong se caracteriza por tener una amplia gama de tés con notas o aromas y sabores muy distintos entre sí, desde florales y frutales hasta ahumados; resulta sorprendente la diferencia de aromas que se pueden obtener con una misma planta modificando ligeramente el proceso y cosechándola en diversas regiones.

El llamado terroir o terruño, que es el conjunto de factores geográficos entre clima, tipo de suelo, calidad del agua, altura a nivel del mar, entre otros elementos, es uno de los factores más importantes que intervienen en la conformación de diversos aromas y sabores. Esto no aplica solo para el té, sino también para el resto de bebidas y alimentos, de ahí que, por ejemplo, un vino de Francia no sepa igual que uno de Chile aun usando una misma cepa de uva en ambos casos, o que un mango manila de México tampoco sepa igual que uno de Filipinas, lugar del origen de tal fruta.

En lo relativo a la historia del té oolong, según la leyenda después del auge de los tés verdes que fueron los primeros, comenzó un interés por perfeccionar la técnica para apreciar esta infusión de una forma distinta, así que para complacer al emperador de China de la dinastía Ming hace unos 400 años, los productores de té de la provincia de Fujian variaron el proceso que se había hecho durante cientos de años, provocando que surgieran estos nuevos tés, en ocasiones, con notas similares incluso a las del pan tostado.  

Su proceso de producción es el siguiente: las hojas recién recolectadas se exponen a la luz del sol para que parte de la humedad se evapore, posteriormente las hojas se extienden sobre cestas de bambú para liberar el calor obtenido al exponerlas al sol, después se rotan ya sea de forma manual o mecánica, lo que causa fricción entre ellas y como consecuencias provoca que se comiencen a liberar los aceites esenciales, que son aquellos que contienen sus aromas particulares. Después de lo anterior las hojas se calientan nuevamente para detener el proceso de oxidación y se comienzan a enrollar de una por una, mientras se seleccionan por niveles de calidad para después continuar con el paso del secado final.

Es importante mencionar que en la elaboración de cada una de las cinco variedades de té que existen, las mejores hojas serán destinadas a la venta de té de hoja suelta o de bloque o pastel en el caso del pu erh, mientras que las de menor calidad serán trituradas y enviadas a la venta de té en “bolsita” como lo conocemos en México y que es el que encontramos en todos los supermercados. Es verdad que no todos los tés empacados de esa manera son de baja calidad, en la actualidad ya existen marcas que lo ofrecen en tal presentación y a las que se les ha reconocido una calidad superior a la usual, no obstante, los tés de la mejor calidad nunca dejarán de ser aquellos que se venden en hoja suelta, ya que además ofrecen otra experiencia desde la preparación hasta la degustación.

El té oolong se produce en China y Taiwán, y los expertos dicen que los mejores de esta variedad se elaboran en el segundo país; por ejemplo, el té llamado Oriental beauty proviene de allí, y sus características únicas se deben gracias a la presencia de insectos conocidos como cicadélidos que muerden las hojas e inician su proceso de oxidación, lo que le confiere notas principalmente de miel, cerezas y duraznos. Aunque se le conocía como oolong de Formosa, la Reina Isabel II al probarlo y quedar fascinada por sus sabores y aromas lo llamó oriental beauty o belleza oriental, por ello desde entonces se le llama de esa manera. Así como sucede con este interesante té, cada uno cuenta con sus propias historias y características; cada uno tiene su propia personalidad.       

Tal vez nuestro lector en este punto crea que para poder degustar esta interesante bebida tenga que viajar hasta China o Taiwán, pero afortunadamente en México ya existen empresas comprometidas a fomentar su consumo en nuestro país como Euro Té, Tea inc., Florité, entre otras, siendo posible adquirir los productos directamente en sus páginas de internet. Incluso también existen algunas casas de té en la ciudad como La ruta de la seda o Shaktea; gracias a todas ellas, quien siga nuestra recomendación podrá adentrase al verdadero mundo del té, sin olvidar que se verá impactado de forma positiva por todos los beneficios a la salud que esta bebida puede ofrecer y que hemos comentado en previas ocasiones.

Fuentes de consulta:

·         Lombardi Gabriella. (2017). Sommelier de tés. Polonia: Degustis.

·         Bisogno Victoria y Pettigrew Jane. Manuel del sommelier de té. Argentina: Del nuevo extremo.   

·         Medina Olivia. (2016). El fascinante mundo del té. México: Editorial Porrúa.

Cheadle Louise y Nick Kilby. (2016). El libro del té. España: Blume.

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