18 Feb 2020

Té negro: El sabor que conquistó a un reino y más.

Historia del té negro y algunos datos básicos.

Por Zuleyma cruz Rodríguez

 

En ocasiones anteriores ya hemos hablado sobre el té pu erh y el oolong, pero ahora es el turno del té negro de ser el protagonista.   

Se trata de uno de los más consumidos en el mundo occidental y el más producido en África Oriental y Asia meridional, lo que se debe a los procesos de colonización que ejerció Reino Unido en dichas regiones. También se produce en China, pero no es característico de su cultura, ya que gran parte lo destina a la exportación.

Actualmente los dos países que más se caracterizan por su producción de té negro de alta calidad son Sri Lanka e India; al respecto la influencia de este último país ha sido tal, que en México ya es famosa una bebida proveniente de allí a la que erradamente llamamos “té chai”, resulta erróneo porque la palabra chai ya significa por sí misma “té” en hindi y ruso, por lo que al llamarlo de esa manera solo estamos repitiendo la palabra té en idiomas distintos. Lo correcto es decir masala chai, que significa mezcla de especias con té, ya que, en efecto, esa es la bebida que estamos solicitando: té negro con especias, el tradicional además lleva leche y azúcar. Se trata de una bebida que se consume todos los días en aquel país.

Resulta interesante que antes de la década de 1950 prácticamente no se consumía té en India, pero una vez que Reino Unido decidió plantarlo allí no hubo marcha atrás y hoy ese país consume alrededor del 80% de su propia producción. Tal vez nuestro lector se pregunte porqué de entre las 5 variedades en que se divide el té se decidió que la India y otras excolonias producirían esta, y la respuesta se encuentra en el gusto de los ingleses en particular, ya que era y sigue siendo el té que más beben, por lo que aprovecharon el terreno de sus colonias para poderlo adquirir a un menor costo, pues antiguamente el té negro que consumían provenía de China.    

La primera cosecha dada en 1836 en Calcuta resultó ser de muy baja calidad, lo que se debió al poco conocimiento de los ingleses en materia del cultivo del té, así que la Corona Británica decidió enviar a China a Robert Fortun, un botánico que logró obtener plantas, semillas y los conocimientos necesarios para el cultivo a gran escala de esta planta (Lombardi Gabriella, 2017). Pocas décadas después India logró finalmente tener cosechas de una calidad considerable a tal grado que el té que más se consumía en Reino Unido ya no provenía de China, sino de tal país como era el plan, y hoy en día ya cuenta con algunos tipos de té que hasta tienen denominación de origen, un distintivo que se otorga para reconocer la máxima calidad de un producto específico y que no se puede encontrar en ninguna otra parte del mundo.

De hecho la región del Darjeeling, a los pies del Himalaya, produce algunos tés negros con dicha denominación a los que se les ha llamado el champán de los tés. Otra zona con elevado reconocimiento y calidad es Assam, donde existen alrededor de 800 plantaciones de té, lo que la hace la región productora más grande del mundo.

Por otro lado y como comentamos anteriormente, existe otro país que se caracteriza por su buena producción de esta variedad de té: Sri Lanka y antes llamado Ceilán, una pequeña isla que en el mapa se ubica debajo de India y que produciría café hasta finales del siglo XIX, la cuestión que cambiaría el rumbo de las cosas sería un desastre causado por un parásito en las plantaciones de esa bebida, lo que, entre otras razones, provocó que en esa parte del mundo se cambiara el café por el té. Hoy en día se ubica como el segundo productor de té negro y el quinto de té a nivel mundial. La calidad de la producción de esta región se clasifica sobre todo por niveles de altura y los tés que provienen de allí se llaman “De Ceilán”, en referencia al antiguo nombre de la isla.       

Algunos de los tés negros más famosos en occidente son el Earl Gray o el English Breakfast, pero existen otros que se pueden utilizar muy bien incluso como especia, por ejemplo el lapsang souchong, que por sus marcadas notas ahumadas puede sustituir el tocino o similar en platillos veganos, o simplemente puede ser usado para complementar el sabor de una carne asada o postres flameados.

Como último, es posible decir que los tés negros también hablan mucho de la historia de la humanidad, su sabor logró conquistar a un reino y por consecuencia a otras partes del mundo, mismas que hoy nos pueden ofrecer grandes experiencias por la calidad que han logrado con el paso de los años ¡Salud por ello!

Bibliografía:

·         Cheadle Louise y Nick Kilby. (2016). El libro del té. España: Blume.

·         Lombardi Gabriella. (2017). Sommelier de tés. Polonia: Degustis.

·         Medina Olivia. (2016). El fascinante mundo del té. México: Editorial Porrúa.

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