16 Ene 2020

El kéfir: un arma poderosa contra muchos de los problemas actuales de salud en México y el mundo.

Por Zuleyma Cruz Rodríguez

 

“Que tu alimento sea tu medicina, y que tu medicina sea tu alimento”. Recordando la frase del padre de la medicina moderna, Hipócrates de Cos, queremos hablar en esta ocasión sobre el kéfir, una bebida fermentada a base de agua o leche gracias a la actividad metabólica de un conjunto de microorganismos aglomerados en una estructura semidura formada por exopolisacáridos, proteínas y lípidos (Rodríguez Figueroa Carlos, et al., 2017); en el vocabulario común se les llama “búlgaros” al conjunto de estas estructuras.

Por otro lado, la Organización Mundial de la Salud, a través del “Informe sobre la situación mundial de las enfermedades no transmisibles 2014”, ha mencionado que enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes y enfermedades respiratorias son problemas recurrentes de salud pública en todos los países, pero en particular de aquellos de ingresos bajos y medios.

Es por esto que consideramos como una cuestión importante buscar alimentos que en particular contribuyan a contrarrestar tales males y de ahí que se considere al Kéfir como uno de ellos.    

Pero a todo esto ¿Por qué el kéfir resulta ser una bebida tan saludable?

La respuesta a tal pregunta se encuentra en el tipo de microorganismos que se hayan en los nódulos de kéfir, gracias a los cuales se ha demostrado por medio de estudios científicos que el kéfir:

ü  Tiene una función antioxidante.

ü  Reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

ü  Ayuda en particular en la reducción de los niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre.

ü  Tiene una función antimicrobiana relativa a patógenos. De hecho “se ha reportado que la administración de kéfir previene la colonización con Salmonella kedougou en pollos” (León Pelaez Angela, 2013, p. 25).

ü  Ayuda en el control de alergias.

ü  Ayuda a prevenir algunos tipos de cáncer.

En la actualidad la industria y la mercadotecnia han visualizado de manera acertada a esta bebida como una oportunidad ante la reciente tendencia de cuidado de la salud por medio de la alimentación, tanto que es posible encontrar ya en algunos supermercados esta bebida. Sin embargo, hasta hace pocos años en México esto no era posible, debido a que aún se contaba con la tradición de compartir de mano en mano los nódulos de Kéfir, siendo un hecho de suerte que se contara con algún familiar o conocido que los cuidara y quisiera compartirlos.

Gracias a que se ha retomado el interés general por este producto en particular, incluso ya ha surgido en la actualidad una empresa mexicana llamada “Hábitos en desarrollo”, que comercializa los nódulos de kéfir con el fin de promover la salud y revalorar la forma en la que nos alimentamos, retomando alimentos milenarios pero eliminando del mapa a la industria con la frase ¡Hazlo en casa!

Y es que elaborar kéfir no es una difícil tarea, sin embargo, requiere tiempo para cuidar y alimentar a aquellos seres que, en un proceso simbiótico, contribuyen de forma significativa a nuestra salud, una tarea cada vez más difícil ante la serie de elementos contaminantes que se encuentran cada vez más presentes en nuestros alimentos y en el medio ambiente.

Ahora bien ¿Hay diferencia entre consumir kéfir industrial o kéfir casero?

La respuesta es sí, ya que si bien el kéfir en general aporta variedad de beneficios, el industrial contiene elementos que no son propios en tal bebida, mientras que en la opción casera es posible decidir aquello que deseamos agregarle para hacerlo más apetitoso entre frutas, especias y endulzantes naturales.  

Gracias a toda la información anterior deseamos que nuestro lector considere entonces incluir esta bebida en su dieta diaria y que la promueva, para poder entonces restar enfermedades importantes de las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud.

Fuentes de consulta:

·         Rodríguez Figueroa C. Noriega-Rodríguez J. Lucero-Acuña A. Rejeda-Mansir A. (2017). Avances en el estudio de la bioactividad multifuncional del kéfir. Interciencia, vol. 42, núm. 6. pp. 347-354. Recuperado el 11 de diciembre de 219 de <https://www.redalyc.org/pdf/339/33951621003.pdf>. 

·         León Pelaez A. (2013). Estudio de la capacidad de los microorganismos del kefir, para inhibir el desarrollo fúngico y para secuestrar micotoxinas. Tesis de doctorado. Universidad Nacional de la Plata. Recuperado el 11 de diciembre de 2019 de <http://sedici.unlp.edu.ar/bitstream/handle/10915/32500/Documento_completo__.pdf?sequence=1&isAllowed=y>.

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