19 Ago 2019

Conociendo Corea sin salir de la ciudad

El cambio de siglo, ocurrido hace 20 años, trajo consigo una gran cantidad de modificaciones a la vida tal y como la conocemos ahora. Sin lugar a dudas, la propagación del internet en los hogares y en los teléfonos móviles ha sido uno de los cambios más significativos.  Eso mismo, permitió la visibilización y de cocinas de otras latitudes. México no fue la excepción; recientemente, a finales de los 90, se comenzaron a asentar en la capital del país, un número importante de personas provenientes de Asia. 

Una de las comunidades más emblemáticas de esta migración y apropiación de espacios en la ciudad, para expresar su cultura y tradiciones, fue la comunidad coreana. Reservados como son, mantuvieron su presencia al margen durante casi una década, hasta que la curiosidad de los habitantes de la megalópolis por conocer más de su estilo de vida, los hizo abrir los primeros restaurantes de comida enteramente coreana, antes de esta apertura cabe aclarar que existía una suerte de comedores comunales donde el acceso era exclusivo para la comunidad.

Fortalecido por el auge de la cocina japonesa, los restauranteros coreanos obtuvieron un éxito inesperado. Dentro de su gastronomía podemos encontrar tres protagonistas: kimchi (col en conserva), ajo y pasta de arroz. A través de un sinfín de platillos estos sabores desfilarán uno a uno en una secuencia armónica. 

Algo que sin lugar a dudas se debe de probar al menos una vez en la vida es la BBQ coreana; la cual consiste en una pequeña parrilla instalada al centro de la mesa, donde un mundo de carnes preparadas es cocinado al gusto y al instante. Como ya dicta la tradición van a ser acompañados por entradas totalmente vegetarianas, manteniendo un equilibrio casi místico.

Si de bebidas se trata el sochu hace su aparición marcando polémica a su paso ya que es un licor de arroz equivalente al saque japonés. De hecho, su parecido es tal, que más de una vez han tenido disputas por su origen estas dos culturas.

El barrio coreano, como lo ha decidido nombrar el vox populi, se encuentra en el corazón de la Zona Rosa, donde no solo podemos encontrar lo antes mencionado sino también algo que el público mexicano pidió a gritos, los postres, como el bingsu.  Que es una suerte de raspado con fruta fresca, crema, leche condensada y jarabes, aunque considerando las porciones tan generosas que se pueden encontrar en los restaurantes es algo que solo unos cuantos tragones podrán alcanzar a la primera.

La recomendación personal es el restaurante Kimchi, ubicado en Florencia 43, tercer piso, donde su carta la podemos encontrar tanto en coreano como en español, facilitándonos la vida al momento de ordenar, sin embargo, la cantidad de platillos hace que la decisión sea tan difícil como leer coreano.

 

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