20 Nov 2016

Desperdicio de alimentos antes de llegar a la mesa

Debemos dejar a un lado los criterios forma y tamaño para descartar alimentos. Este tipo de consideraciones sólo contribuyen a incrementar el desperdicio de comida, más cuando tenemos cifras tan alarmantes como las de México donde una de cada cinco personas padece hambre.

BCC Mundo Noticias nos dice que a nivel global, entre un cuarto y un tercio de los alimentos producidos anualmente para consumo humano se pierde o desperdicia. Esto equivale a cerca de 1,300 millones de toneladas de alimentos, lo que incluye el 30% de los cereales, entre el 40% y el 50% de las raíces, frutas, hortalizas y semillas oleaginosas, el 20% de la carne y productos lácteos y el 35% de los pescados.  La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura de América Latina (FAO) calcula que dichos alimentos serían suficientes para alimentar a 2,000 millones de personas.

Para la FAO el desperdicio implica a alimentos aptos para el consumo humano, pero que no se comen porque tienen algunas características físicas que hace que sean descartados por minoristas y consumidores. Por ejemplo, cuando un establecimiento tira a la basura una caja de plátanos porque tienen manchas marrones, se considera un desperdicio de alimentos.

Cuando los alimentos se pierden antes de la fase de producto final o la venta minorista, se le conoce como pérdida de alimentos, eso puede ser por problemas en la recolección, almacenamiento, empaquetado, transporte, infraestructura o mecanismos de mercado, o precios, así como los entornos legales e institucionales.

De acuerdo a datos de la FAO, entre un cuarto y un tercio de todos los alimentos producidos mundialmente se estropean o se desperdician antes de ser consumidos por las personas; esto equivale aproximadamente a 1,300 millones de toneladas de alimentos. Dicha cantidad impacta en la sostenibilidad de los sistemas alimentarios, reducen la disponibilidad local y mundial de alimentos; esto hace que se los productores generen menores y, a su vez, el aumento de precios a los consumidores.

En México los datos son aún más estremecedores. Según la Secretaria de Desarrollo Social (SEDESOL), en México se desperdicia el 37% de los alimentos que se producen, es un aproximado de 30 mil toneladas de artículos perecederos que a diario se desperdician. Esto significa que se tiran alrededor de 20 toneladas por minuto en buen estado de los cuales, se recuperan 129 mil toneladas al año, es decir, se recupera un correspondiente de 4 días al año, esto es menos del 2%.

Para la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), el desperdicio de alimentos también tiene un gran impacto al medio ambiente por el uso incorrecto del agua y de la energía. Uno de los efectos es la generación de 36 millones de toneladas de CO2, que es un volumen parecido a las emisiones generadas por 15.7 millones de vehículos al año. Por otro lado, el agua que se usa en la producción de alimentos se malgasta. Su volumen asciende a más de 40 billones de litros, una cantidad similar al agua utilizada por todos los mexicanos en 2.4 años.

El desperdicio de alimento tiene un efecto negativo sobre el medio ambiente por la utilización no sostenible de los recursos naturales. Por lo que enfrentar esta problemática es fundamental para avanzar en la lucha contra el hambre y debe convertirse en una prioridad para los gobiernos de América Latina.


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