DHescanse en paz. La muerte de los derechos humanos en el México postmoderno

DHescanse en paz. La muerte de los derechos humanos en el México postmoderno

María José De Icaza Benet

La muerte y la represión son una característica de la vida diaria en México. La población se ha visto inmersa a través de los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto en un panorama donde las desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales, la tortura, el despojo y los feminicidios son el pan de cada día.[1]

Si bien México siempre ha estado a la vanguardia en la materia de derechos humanos dentro de la ley a partir de la reforma en derechos humanos del 2011, tras la cual se integraron los tratados internacionales a la Constitución y se generó el juicio de amparo como mecanismo para garantizarlos, hoy por hoy existe una severa crítica sobre su eficacia y la importancia que le dan las autoridades a que estos se cumplan.

 

¿Por qué hablar de la posmodernidad en el contexto mexicano?

Se considera que la condición postmexicana surge a partir de la entrada de México al Tratado de Libre Comercio, en el cual se abrieron las fronteras al comercio con Estados Unidos y Canadá, permitiendo también el intercambio cultural con estos países. A partir de esto se generó un proceso que ha sido llamado aculturación estadounidense, tras el cual los diferentes sectores de la población mexicana fueron tomando elementos de la cultura estadounidense y añadiéndolos a la propia.

Esta mexicanización del sueño americano y el boom mediático ha significado la deconstrucción tanto individual como colectiva de la identidad mexicana generando aún más diferencias entre las clases sociales, lo cual ha tenido implicaciones sociales, morales, ideológicas, políticas y económicas que afectan directamente la actuación de la sociedad civil frente a las problemáticas sociales.[2]

Igualmente, la palabra desarrollo ha tomado una connotación occidental, la necesidad de igualar los patrones culturales, políticos y económicos con los que muestran los países centrales y hegemónicos, lo cual ha tenido un severo impacto en las políticas públicas dentro del país.

Juventudes en crisis

La muerte de los derechos humanos se da a la par de la desarticulación y muerte de quienes participan en la lucha por defenderlos y dentro de esta las juventudes tienen un papel central, a través de ellas se puede ver como los movimientos van cambiando y se van posicionando políticamente para buscar un cambio a futuro. Y esto se ve claramente en México, no sólo en el momento en el que estas desarrollan nuevas formas de resistencia en el arte y en la formación política, sino también al analizar cómo cada vez más las agresiones y la criminalización encuentran su foco de acción en ellas.

En este marco es importante tomar en cuenta que este proceso de criminalización a partir de los años 90 se ve apoyado por las condiciones precarias de vida a las que la juventud se enfrenta en la actualidad, la falta de oportunidades laborales se convierte en un factor primordial para incluir el discurso de la adición al narcotráfico y justificar la acción directa o la total inacción del Estado.[3]

En el caso de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa la respuesta del Estado fue que transportaban armas y drogas, y en el caso de la masacre de los 16 jóvenes en Ciudad Juárez lo merecían por ser narcomenudistas. Se da la misma dinámica dentro de los feminicidios, para los cuales la justificación es que la mujer asesinada se lo buscó.

De igual forma se estigmatiza la protesta, una de las formas más comunes de politización de la juventud, y esto no se ha quedado en el discurso únicamente sino que se están fomentando leyes para que estas puedan ser reprimidas y con ellas miles de voces jóvenes. Los ejemplos claros son la llamada Ley Atenco en el Estado de México, en la cual se establece el uso legítimo de la fuerza en caso de manifestaciones ilegales[4], y la Ley sobre Uso de la Fuerza del Estado de Puebla, en la cual se establece que el uso de la fuerza se puede dar en caso de detenciones, desastres naturales y manifestaciones públicas[5].

Esto tiene un gran impacto pues quienes se manifiestan son mal vistos socialmente y de igual forma a partir de estas leyes se promueve la desarticulación de los movimientos sociales, lo cual merma o incluso inutiliza la libertad de expresión colectiva como forma de actuación política accesible a todos los estratos sociales.

Prensa y defensoría

Dentro de este país tanto la prensa como la defensoría de derechos humanos es totalmente indispensable para la exigencia de estos a vista de la eficacia de las autoridades en este ámbito. Pero debido a su importancia se encuentran con severas trabas dentro del ejercicio de sus profesiones, las cuales se dan de manera institucional y por vías indirectas.

Dentro del marco institucional existe una gran limitación hacia las radios comunitarias, que cumplen una gran labor dentro de la libertad de expresión, el acceso a la información y la promoción de los derechos humanos. Según el Informe de la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la CIDH[6], las medidas que han sido tomadas en cuanto a la asignación de licencias a las radios comunitarias son ineficientes y discriminatorias, pues muchas de esta no cuentan con los recursos necesarios para obtener la licencia y por su carácter social tienen prohibida la venta de espacios de publicidad tanto pública como privada, lo cual inclina a muchas de estas a emitir en la clandestinidad, lo cual se encuentra penado con multas de acuerdo a la Ley Federal de Radio y Televisión[7].

Estas trabas institucionales se ven acompañadas de obstáculos ilegales tanto a quienes operan las radios comunitarias como a integrantes de la prensa y defensoría de los derechos humanos. A pesar de la creación del Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, según datos de la CIDH, existen impedimentos tanto económicos como de desconfianza hacia las autoridades que a la par de la incapacidad del Mecanismo para atender la gran magnitud de situaciones de riesgo que enfrentan estas dos profesiones, siguen permitiendo que las agresiones se den en total impunidad.[8]

Las personas que practican estas dos profesiones recurrentemente son víctimas de desapariciones, ataques contra la vida e integridad personal, prácticas de hostigamiento y amenazas, vigilancia, interceptación de las comunicaciones, señalamientos por autoridades estatales, políticas de desprestigio y estigmatización. Entre el 2014 y el 2015 se registraron 52 desapariciones forzadas y 22 ejecuciones extrajudiciales de personas defensoras de derechos humanos y entre el 2000 y el 2015 se registraron 107 asesinatos de periodistas.[9]

El asesinato a periodistas puede ser considerado como el método más extremo de censura, pues no solo tiene efecto directo en la persona que lo sufre, sino que genera un ambiente de miedo y vulnerabilidad dentro de la profesión, informar se convierte en la acción más peligrosa que se puede realizar en México.

De igual forma, la labor de quienes buscan defender los derechos humanos es de gran importancia para la sociedad en general, sin embargo a través de la deslegitimación de su trabajo, “solo defienden criminales”, logra ponerles en una situación aún más vulnerable, pues no solamente son el enemigo político sino también el social.

“La restricción de las libertades civiles y los derechos humanos de las personas reduce el número de actores dentro de un Estado que promueven la defensa de los derechos humanos y el bienestar común de la sociedad (…)”[10]

En el México actual la organización de la lucha social es realmente complicada, existen muchas y la articulación entre ellas es prácticamente nula, la transmutación del ser colectivo mexicano y de la idea de desarrollo genera obstáculos para la creación de una lucha conjunta. Y esto añadido a la desmoralización de quienes integran los diferentes procesos de defensa a través de las políticas de represión y criminalización, pone un gran freno al avance de los derechos humanos en México.

Tomando en cuenta que la libertad de expresión es fundamental para el ejercicio de la democracia según lo establecido por la Carta Democrática Interamericana, la cuestión no es si los derechos humanos han muerto, es si los derechos humanos pueden o no ser aplicables en un Estado donde la democracia nunca existió, donde asesinar y deshumanizar a quien lucha se ha convertido en una política de estado.

  

[1] Informe Mundial 2017, México Eventos del 2016, Human Rights Watch, https://www.hrw.org/es/world-report/2017/country-chapters/298379 (Consultado el 16/06/2017)

[2] CALOCA, Eloy, LA CONDICIÓN MEXICANA POSMODERNA: UN NUEVO CONFLICTO ¿SER MEXICANO, SER POSMODERNO Y MEXICANO, O SER POSMEXICANO?, Razón y Palabra, 29 de junio del 2017, http://www.razonypalabra.org.mx/n62/ecaloca.html (Consultado el 16/06/2017)

[3] URRESTI, Marcelo, La criminalización de los jóvenes y el estudio de las identidades juveniles como objeto de estudio, Ssociólogos, Blog de Actualidad y Sociología, septiembre 2013, http://ssociologos.com/2013/09/12/la-criminalizacion-de-los-jovenes-y-el-estudio-de-las-identidades-juveniles-como-objeto-de-estudio/ (Consultado el 19/06/2017)

[4] Ley que Regula el Uso de la Fuerza Pública en el Estado De México, Gobierno del Estado de México, diciembre del 2015, Artículo 16, http://legislacion.edomex.gob.mx/sites/legislacion.edomex.gob.mx/files/files/pdf/ley/vig/leyvig231.pdf (Consultado el 20/16/2017)

[5] Ley para proteger los Derechos Humanos y que regula el uso legítimo de la fuerza por parte de los elementos de las Instituciones Policiales del Estado de Puebla, Gobierno del Estado de Puebla, mayo del 2014, Artículo 18, http://www.ordenjuridico.gob.mx/Documentos/Estatal/Puebla/wo96760.pdf (Consultado el 20/16/2017)

[6] LANZA, Edison, Informe de la Relatoría Especial para la Libertad De Expresión, Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, marzo del 2017, http://www.oas.org/es/cidh/expresion/docs/informes/anuales/InformeAnual2016RELE.pdf (Consultado el 20/06/2017)

[7] Ley Federal de Radio y Televisión, Diario Oficial de la Federación, 1960, Artículos 103 y 104, http://www.sct.gob.mx/fileadmin/_migrated/content_uploads/Ley_Federal_de_Radio_y_Television.pdf (Consultado el 20/06/2017)

[8] LANZA, Edison, Informe de la Relatoría Especial para la Libertad De Expresión, Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, marzo del 2017, http://www.oas.org/es/cidh/expresion/docs/informes/anuales/InformeAnual2016RELE.pdf (Consultado el 20/06/2017)

[9] Situación de los derechos humanos en México, Comisión Interamericana de Derechos Humanos, diciembre del 2015, http://www.oas.org/es/cidh/informes/pdfs/mexico2016-es.pdf (Consultado el 23/06/2017)

[10] RIQUELME, Rodrigo, 5 datos para entender la decadencia de los derechos humanos, El Economista, diciembre del 2016, http://eleconomista.com.mx/politica/2016/12/17/5-datos-entender-decadencia-derechos-humanos (Consultado el 23/06/2017)

 

 

Bibliografía

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