Amor: la suma del cuerpo, el alma y el espíritu aéreo

Amor: la suma del cuerpo, el alma y el espíritu aéreo

Ivan San Martín

Natalia G. del Moral Ruiz

Es Licenciada en Filosofía con mención honorífica y Maestra en Historia del Arte por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Fue directora del Colegio de Arte y Cultura de la Universidad del Claustro de Sor Juana (UCSJ) de 2007 a 2009. Desde 1993 se ha dedicado a la docencia, impartiendo cursos sobre filosofía y artes en diversas instituciones del país a nivel licenciatura y posgrado, entre las que se pueden destacar: Instituto Franciscano de Filosofía y Teología, Casa Lamm, Universidad Anáhuac del Norte, Universidad Autónoma de Sinaloa, Casa Lamm, Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y la UCSJ. Ha dirigido varias tesis y ha participado como sinodal en exámenes profesionales, tanto de arte como de filosofía, a nivel licenciatura y posgrado. Ha publicado artículos en las revistas Solercia y Punto Condesa. Ha participado como ponente en varios eventos, como las “Mesas de Diálogo” en el Museo Nacional de Arte (MUNAL) en el Homenaje Nacional al fotógrafo Manuel Álvarez Bravo en 2002, en la “Semana del Colegio de Arte y Cultura” de la UCSJ y en la Universidad de la Comunicación, entre otras. Fue la curadora de la exposición “#TuCuerpoMi Cuerpo” de los artistas Fátima y Alejandro Anzueto en la Ciudad de Guatemala en 2012. Fue becaria de la Embajada de Italia en México para realizar estudios de cultura e idioma en Italia en 2000 y 2001, y también becaria del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM de 1990 a 1993. Fue también bailarina profesional de danza contemporánea con las compañías Danza sin Fronteras, ATHOS, 180º Danza Contemporánea y el Colectivo Anarquía de 1993 a 1996.


Enfermos de amor o amores enfermizos

Natalia del Moral posee un conocimiento integral de la cultura humana debido a su formación en la filosofía y en la historia del arte. Entre las muchas etapas de la historia occidental en la que se ha especializado, se destacan la antigüedad grecolatina y el Renacimiento, ambas épocas de gran producción artística y filosófica. Por ello, se ha considerado como el personaje idóneo para entrevistarla en esta sección de Vírgula Mistérica a fin de aproximarnos a la comprensión filosófica del amor para Platón y que luego sería reformulado por el renacentista Marsilio Ficino.

— Ivan San Martín: Muchas gracias por aceptar esta entrevista. Como bien sabes, en este primer número de la revista "Agnosia", hemos decidido abocarnos al análisis del amor desde el ámbito del estudio de la filosofía; por ello, mis preguntas intentarán aprovechar tus conocimientos como especialista en la historia de la filosofía y sus vínculos con las artes a través del tiempo.

Natalia del Moral: Con todo gusto, además de agradecerte la entrevista para esta querida Universidad del Claustro de Sor Juana.

— El amor fue sin duda uno de los grandes temas de la antigüedad griega y también en el Renacimiento. ¿Qué relación encontrarías en la manera como abordaron el amor el ateniense Platón y el renacentista Marsilio Ficino?

Me gustaría comenzar por recordar que el florentino Marsilio Ficino (1433-1499) fue una figura fundamental en el Renacimiento italiano, pues tradujo todos los diálogos platónicos, logrando que prácticamente se volviera el “libro de cabecera” de muchos de sus contemporáneos. No se conformó con leer y traducir de manera fidedigna El Banquete y demás diálogos platónicos, sino que les añadía comentarios que revelaban su pensamiento.

— ¿Incluyendo el tema del amor?

Claro, eso fue particularmente enriquecedor para el caso del amor; en su texto sobre El Banquete siguió la misma estructura de los invitados originales que planteaba Platón, pero al final incluyó ciertos remedios que estaban en boga, pues entendía el amor como una enfermedad. Uno de las usuales medicinas consistía en realizar sangrías a los “pacientes”, sobre todo cuando esta enfermedad era producto de un amor no correspondido, pues lo consideraba como un padecimiento en los dos sentidos, tanto en el nivel físico-corporal como en el nivel anímico

— Suena lógico, pues Ficino era médico de profesión.

Precisamente por eso, como médico trataba de dar una solución para “re-establecer la salud” en esos dos aspectos. El puente conductor en que se basaba su propuesta filosófica era la existencia de un “espíritu aéreo”; en su texto De Amore lo definía como un vapor muy sutil y transparente, que viajaba por todo el cuerpo al ser bombeado por el corazón y que lograba que funcionara todo nuestro sistema circulatorio. Por ello, si estábamos “enfermos de amor”, de un amor no correspondido, las sangrías ayudaban porque extraían la “sangre enferma”. Con ello se le daba oportunidad al organismo para que renovase la sangre y así el espíritu aéreo podía estar en óptimas condiciones para vincular al cuerpo y al alma.

— Interesante solución médica para el tema del amor…

Hacía también otras recomendaciones puntuales, algunas muy simpáticas vistas desde la lejanía del tiempo, pero que provenían de aplicar un sentido común; por ejemplo, si te encontrabas frente al ser amado, recomendaba evitar todo contacto entre los ojos porque, de lo contrario, podrías volver a recaer, lo cual podríamos aplicarlo a la actualidad, pues por ejemplo, si vas caminando entre estos maravillosos patios del Claustro y te encuentras al ser amado, mejor evitar mirarlo a los ojos y seguir de frente.

— Podríamos decir que intentó conciliar alma y cuerpo unidos, en este caso, por el sufrimiento del amor ¿pero aplicarían sus conceptos para todo tipo de amor?

Platón diferenciaban dos tipos de amor, pues en El Banquete se mencionan a dos Afroditas como diosas del amor: la Afrodita Urania, quien es aquella que tendía al cielo y a lo esencial, es decir, al mundo de las Ideas, entendido como un amor que generaba virtud exclusivamente entre varones, pues se trataba de un amor intelectual; mientras que el amor de la Afrodita Pandemia, quien era hija de padre y madre, aludía a un amor del que nadie se podía escapar, pues su finalidad era la generación de la vida, es decir, fundamentalmente la descendencia. Estas ideas fueron puntualmente retomadas por Ficino pues, efectivamente, estos dos amores eran generadores, como el de Pandemia en el plano de la descendencia, más inmediato y terrenal, perteneciente al mundo sensible.

— ¿Biológico, acaso?

Sí, aunque igual de fructífero que el otro amor, el de Urania, quien se encargaba de generar proyectos, ideas, belleza, es decir, para poder aspirar a algo que perdurase más allá de las cuestiones generacionales. A partir de aquellas ideas platónicas, Ficino le añadió un matiz, al tratar de encontrar un balance a través del “espíritu aéreo”, proponiendo así una concepción tripartita entre cuerpo, alma y “espíritu aéreo” en el ser humano. Además, estos vapores se vinculaba a su vez con el espíritu del cosmos – algo que también estaba presente en el Timeo de Platón– pues Marsilio incluyó también toda la corriente astrológica en la que estaba inmerso, es decir, la influencia de los astros en el ser humano y la necesidad de tener la carta astral, para así estar en correspondencia con los planetas y tener – como decía en su texto De Vita– larga, una vida larga, saludable y en armonía con los astros.

— ¿Una perspectiva que acaso recogía la herencia medieval de los textos herméticos?

Efectivamente, pues también tradujo el Corpus Hermeticum, además de la lectura de los oráculos caldeos; entonces, si pensamos en el ambiente renacentista, sería como – por decirlo coloquialmente– una gran “ensalada” de muchas corrientes antiguas y diversas que Ficino pretendió conjuntar y armonizar.

— ¿En eso radicaría una de las aportaciones de Marsilio Ficino en torno al amor?

Es un autor fascinante que valdría la pena leerse desde cualquier época.

— Y para terminar, si bien el amor fue producto de análisis filosóficos en el pasado ¿por qué considerarías que actualmente sigue siendo un tema relevante para la Filosofía?

Creo que es un asunto fundamental y plenamente vigente. Si regresamos a las raíces griegas, pues filos-sophia significa amor a la sabiduría, es decir, estaría estrechamente vinculado a la aspiración de poder conciliar las diferencias entre los seres humanos, de tender puentes de diálogo; en esto la Filosofía tendría mucho que aportar a las difíciles situaciones que estamos viviendo hoy en día, en todos los planos, entendiendo al amor no sólo como un “vapor” que fluye en el cuerpo – como diría Ficino: que está rarificado o que está en salud– sino, al amor como el campo donde se puede efectivamente dialogar con el otro que es completamente ajeno a tus creencias, a tus orientaciones sexuales, a tus planteamientos religiosos o políticos: el otro es tan digno de respeto como tú. Creo que ese sería un terreno muy fructífero y vigente en términos de diálogo filosófico a partir del amor.

— Ideas sin duda muy sugerentes de un tema tremendamente actual. Agradecemos a la maestra Natalia del Moral su participación en esta sección. La primera entrevista de muchas otras en torno a brillantes especialistas como ella.

Textos de interés

(libro: El Banquete de Platón)
http://filosofia.en2sp.com/historia2-1/04_banquete_(simposio)_platon_dialogosIII).pdf

(libro: De amore de Marsilio Ficino)
http://esteticayfilosofiadelarte.es/Estetica/Obras/Estetica/Ficino_Sobre_el_amor.pdf

(Libro: Corpus Hermeticum)
http://10millibrosparadescargar.com/bibliotecavirtual/libros/LETRA%20T/Trimegistro,%20Hermes%20-%20Corpus%20Hermeticum.pdf

(libro: Oráculos Caldeos)
http://www.libroesoterico.com/biblioteca/ESPECIALES2/Oraculos-caldeos-testimonios-de-Proclo-Pselo-y-M-Italico-Numenio-de-Apamea-Fragmentos-y-testimoni.pdf

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